
Llegaban como punteros a la jornada final de la Barclays Premiere League, los dos equipos principales de la ciudad de Manchester. El City con ventaja en la diferencia de goles y en el enfrentamiento directo vs el United, al que venció en los dos clásicos de esta temporada.
Para que los Red Devils se coronaran, debían de ganar su partido y esperar que los Citizens no lo hicieran. Los del Manchester City tenían la tarea muy fácil, estaban en casa, enfrentando al Queens Park Rangers, el peor visitante de este torneo, y en peligro de descender. El Manchester United enfrentaba al Sunderland.
Al medio tiempo, los dos equipos de Manchester ganaban sus encuentros por la mínima diferencia. Para el segundo tiempo, el QPR tuvo dos llegadas y las dos fueron gol, los del City tenían que anotar 2 goles si querían ser campeones.
Minuto 90', el árbitro agrega 5 minutos, y los del City aun perdían por 2 goles. Al 92′, en el Etihad Stadium, Džeko en un tiro de esquina se levantó entre una marea de hombres y remato de cabeza para empatar el partido y meterle dramatismo puro al juego. Restaban 2 minutos en el reloj.
QPR reventó la pelota, que quedó en el área del Manchester City. Los Citizens salieron desde el fondo, llegaron al área, el balón cayó en Balotelli, quien cayéndose alcanzó a tocar a Agüero, y éste aguantó la barrida de un defensa, quedó de frente al marco y frente al marco sacó un potente disparo cruzado para perforar la portería rival. ¡GOL! ¡GOOOOOOOOOOOOOOOOL! ¡GOL DEL CAMPEONATO! Que rompían la sequía de 44 años sin ser campeón del City y lo hacían a costa de su odiado rival. Uno de los partidos más emocionantes que he visto en mi vida.
Al final un equipo armado en base a una chequera casi ilimitada de un jeque árabe, el equipo dirigido por Mancini por fin lograba un título importante.








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