
Dicen que ha nacido una nueva figura en Rusia, lo apodan "el maguito", su nombre es Andrei Arshavin y fué el motor de los rusos dentro de la cancha, para vencer ni más no menos que a la Naranja Mecánica de Holanda, claro el gran trabajo de los rusos se debe principalmente a irónicamente un holandés, Guus Hiddink. Rusia es el último ejemplo de su propuesta ofensiva y triunfadora, que demuestra que es posible combinar ambos factores.
Tras un comienzo dubitativo en ambos bandos, fue Rusia la que demostró más ganas para buscar la portería contraria. En el 6', un lanzamiento de falta de Yuri Zhirkov lo detuvo Edwin van der Sar no sin problemas y al momento, una buena internada por la derecha de Andrei Arshavin la remataba fuera Roman Pavlyuchenko en lo que era una gran oportunidad para Rusia. La reacción de Holanda tuvo que esperar hasta el minuto 19 en el que un disparo desde dentro del área de Wesley Sneijder fue blocado por un defensa cuando iba directo a la portería rusa. Aun así, se veía que los de Marco van Basten no estaban cómodos.
Si el peligro ruso llegaba con los disparos lejanos, por parte de la oranje aparecía en los lanzamientos a balón parado. En el 40, una falta botada por Rafael van der Vaart estuvo muy cerca de ser enviada a la red. Holanda se hizo con el mando en estos últimos compases del primer periodo, y en el 44', Van der Vaart estuvo cerca de poner el primero en el marcador de su equipo, pero se encontró con un Igor Akinfeev muy bien colocado.
Marco van Basten reaccionó de cara a la segunda parte y dio entrada en el terreno de juego a Robin van Persie en lugar de Dirk Kuyt. El cambio de notó en una Holanda que se mostraba más incisiva en los primeros minutos de este periodo. Aun así, fue Rusia la que la volvió a tener, de nuevo un magnífico Arshavin, que en el 55' mando fuera por centímetros un lanzamiento de falta. Los de Hiddink estaban siendo superiores y este dominio quedó certificado en el 56' cuando un centro por la izquierda de Sergei Semak lo remataba a la red Pavlyuchenko haciendo el 0-1.
Saltaba la sorpresa en Basilea, y Van Basten reaccionó dando entrada en el terreno de juego a Ibrahim Afellay, su último cambio tras la salida de John Heitinga minutos antes. Holanda lo intentaba, pero Rusia también creaba peligro en los contraataques y el gol podía llegar en cualquiera de las áreas. Tras varias acciones de la oranje que se encontraron con la bien armada defensa rusa, fue esta la que tuvo su momento con dos acciones casi consecutivas que no supo mandar a la red y poner la sentencia en el marcador.
Rusia pudo sentenciar en el minuto 83, pero Zhirkov no remató bien un pase de la muerte. Daba la sensación de que el partido se rompía por momentos y el gol parecía estar cerca... Y llegó. Fue en el 86' y fue, otra vez, tras un lanzamiento de falta de Holanda botado por Sneijder que su compañero en el Real Madrid CF Van Nistelrooy cabeceó a la red de la portería de Akinfeev. Después hubo varios acercamientos, pero ninguno con claro peligro, y así se llegó al final de los 90 minutos reglamentarios.
La prórroga siguió mostrando un partido muy abierto que se podía llevar cualquiera de los dos equipos. Holanda lo intentó con sendos lanzamientos lejanos, mientras que Pavlyuchenko en el 97' disparó al larguero antes de que Denis Kolodin mandara fuera por poco un lanzamiento de falta. La segunda mitad comenzó con una Rusia buscando el gol de la victoria basándose en su mayor frescura física. En el 112, volvía a aparecer Arshavin que se sacaba un centro que, tras superar a Van der Sar, lo remataba a la red Dmitri Torbinski haciendo el segundo. Rusia era mejor y lo certificaba. Pero era poco para los de Hiddink, que lo seguían intentando. En el una habilidosa jugada de saque de banda de Vladimir Bystrov se convirtió en un pase en profundidad para un ‘mágico' Arshavin que aprovechaba para hacer el tercero. Saltaba la sorpresa, otra vez, y Rusia se convertía en la tercera semifinalista, casualmente, y ya a la espera del ganador del duelo entre España e Italia.








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