
A pesar de que el Atlas, fué ampliamente mejor en la cancha, por errores del portero y graves desatenciones a balón parado, perdieron en los últimos minutos un partido que tenían en la bolsa, al ser vencidos 3-2 por los Tigres, quienes sin mostrar una gran juego, salvaron el honor.
Tan fue así, que al minuto 5, cayó el primero, luego de que Diego Colotto fue vencido en el "mano a mano" por el charrúa, ante una terrible salida de Mario Rodríguez, quien sorpresivamente sustituyó a Pedro Hernández en el arco.
Sin embargo, el futbol lo puso Atlas a partir de la anotación felino, y rindió frutos antes del descanso, cuando, Eduardo Rergis, cuya carta pertenece a Tigres, culminó una triangulación iniciada por Juan Carlos Medina, y continuada por Juan Carlos valenzuela y Christian Valdez para el 1-1.

Mientras los norteños se difuminaban en sus centros sin destino, metiendo a jóvenes en el terreno de juego, los visitantes eran amos y señores, siendo Bruno Marioni quien callara El Volcán, en el mejor momento atlista.
"El Barullo" remató dos veces, la segunda de "palomita", tras un disparo que había pegado en el poste, y luego de una "dejadita" de "El Negro", para así hacer el 2-1. Todavía el ariete argentino tuvo otras dos oportunidades que hubieran significado la muerte para los de casa.

Extrañamente, después de eso, los Zorros entregaron la posesión del balón, y empezaron a evidenciar algunos huecos defensivos. La acostumbrada tragedia rojinegra se tejió a 7 minutos del final, luego en una jugada, en la que Hernán Encina, quien venía entrando de cambio, no pudo puntear un centro dentro de su área, que le quedó al novato Jonathan Arenas, quien se lució en el empate.
Con los Zorros pasando apuros, Rodríguez lució volando en un segundo remate de Arenas, a los 91', pero vino el tiro de esquina, y cometió su segunda pifia, al no detener el esférico, y dejarlo a Julio César Cáceres, quien le dió el agónico triunfo a los locales.
No cabe duda, este 31 de Octubre, para mi y muchos aficionados rojinegros, fué una verdadera noche de espantos...






































