Mientras Pablo le fascinaba la lluvia que cayó por Guadalajara, para mi tuvo ciertas consecuencias no muy buenas que digamos.
La luz dió un bajón y apenas podíamos usar los aparatos eléctricos, por consecuencia la bomba de la agua no funcionaba y no subía agua a mi casa, por lo que me quedé sin agua, sin poder calentar mi pizza, y estudiando a media luz para el examen más difícil de este semestre.
Pero no todo fué malo, se hace un paisaje muy bonito y deja el típico aroma de Guadalajara... a tierra mojada!









1 comentarios:
si, yo creo que delo mejor de la lluvia del día de ayer fue ese olorsito tan peculiar.
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